Opinión
Néstor Suárez: Mucho por hacer, pero podemos empezar

Por: Néstor Suárez | Economista. MSC AND PHD EN ECONOMÍA, miembro de la Comisión Plan País y asesor de la comisión de Energía y Minas de la Asamblea Nacional de Venezuela, @NestorSuarezRB

Venezuela, el país de las mayores reservas petroleras certificadas del planeta, y con muchos otros recursos naturales en abundancia y de toda índole, se encuentra sumido una profunda pobreza material y espiritual. Hoy tenemos una sociedad confundida y anarquizada, y un régimen sin interés alguno en sacar de la pobreza al país, que busca sostenerse en el poder a cualquier costo.                  

En Venezuela hay que estar atentos todos los días. El país entró en una espiral de caos planificado, fuertes conflictos e hiperinflación. Ya casi nada se puede explicar en cifras, porque el problema ya no es de cifras sino de conceptos. Un país de disparatadas políticas económicas de tercer mundo.

La dolarización ha sido un proceso desordenado en el cual el régimen dictatorial venezolano ha aplicado la estrategia de “Laissez faire et laissez passer” (Dejen hacer y dejen pasar), tratando de abastecer rubros y servicios y buscando controlar una parte de la sociedad apalancado en ahorros y remesas producidas.

La dolarización espontánea llegó por accidente e irresponsabilidad en el manejo de las políticas públicas.Tenemos varios años de estancamiento, el PIB (Producto Interno Bruto) per cápita ha caído en más de un 40%; la deuda pública total de la nación y la de PDVSA (Petróleos de Venezuela) en el año 1998 era de 29.000 mil millones de dólares, y hoy supera los 180.000 mil millones de dólares. En Venezuela, los disparates en las políticas económicas y monetariad están asociados a que el Banco Central de Venezuela (BCV) ha estado alineado y aliado a los intereses del régimen dictatorial.

Sin embargo, hay razones para tener esperanzas y apoyar esfuerzos en la dirección correcta. Para hallar esa dirección o salida hay que pensar de otro modo y cambiar de mentalidad; se debe salir del pensamiento socialista, marxista y comunista, que predomina en los conceptos, explicaciones, diagnósticos y análisis, y en las propuestas. En este año 2020 tenemos que lograr la transición de un régimen socialista a una economía libre; tenemos que salir del Socialismo. Solo una economía libre garantiza la creación de riqueza y la libertad.

La economía de libre mercado garantiza la convivencia económica, social y política dentro de un orden democrático. La estrategia en este año 2020, para una transición tranquila, debería fijarse en torno a dos objetivos: en primer lugar, construir una economía libre, capaz de producir un crecimiento económico sostenido a largo plazo, con instituciones políticas y económicas favorables, de tal manera que los venezolanos cuenten con suficiente capacidad de resistencia a los problemas que ocurren en todas las sociedades. El segundo lugar, debe ser algo que nunca se ha hecho: el crecimiento debe llegar a todos, implica construir un nuevo marco institucional con una reestructuración en los nexos entre el sistema político, el sistema judicial y la economía.

Si el gobierno no es creíble, si las instituciones no son confiables, si nadie sabe a qué atenerse, la incertidumbre e inseguridad serán cada vez mayores. Los altos costos de transacción llevan a las personas a protegerse de los riesgos y a no participar en inversiones de capital a largo plazo.

En Venezuela, para que funcione bien la economía, se requiere que el petróleo no siga siendo ordeñado a mansalva, y usufructuado por todos los grupos de intereses como una mina de oro que no es de nadie. Llevamos 20 años perdidos. Hay que empezar y buscar nuestro rumbo propio al primer mundo.

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