#SoyVenezolana: Aixa Rangel

● Aixa decidió salir de Venezuela en busca de un mejor futuro, como la mayoría lo han hecho. Vive en Bogotá desde diciembre de 2017

Aixa Rangel, 31 años, llegó a Colombia procedente de Tovar (Estado Mérida). Es licenciada en Enfermería, ejerció su profesión por más de dos años. Decidió salir de Venezuela en busca de un mejor futuro, como la mayoría lo han hecho. Vive en Bogotá desde diciembre de 2017.

EVC: ¿Por qué te viniste a Colombia?

AR: Vine a Colombia con el propósito de mejorar mi economía y tener calidad de vida. En Venezuela estaba cansada de hacer inmensas colas para encontrar alimentos, de sufrir por la inseguridad. Quiero, además, ayudar un poco más a mi familia. Por eso estoy en Bogotá.

EVC: ¿Y por qué Bogotá?

AR: Por su cercanía a Venezuela. Mi hermano mayor Danny ya vivía aquí, me ofreció ayuda y en todo momento me apoyó económicamente. Danny me recibió y me dio fuerzas en la decisión de emigrar. Me vine por la frontera, por el Puente Internacional Francisco de Paula Santander que conecta Cúcuta y Ureña, solo con mi pasaporte venezolano en mano.

Vine con la ilusión de ejercer la enfermería, pero es bastante difícil cuando no tienes los documentos en regla. Cada vez que me llamaban de algún trabajo me pedían mucha documentación y yo no tengo cédula de ciudadanía ni de extranjería y aún el Permiso Especial de Permanencia (PEP) no estaba en vigencia, además por ser de la rama de la salud piden muchos requisitos. Pero logré conseguir un trabajo de cuidadora.

EVC: ¿Cómo conseguiste tu primer trabajo?

AR: Meses después de tanta búsqueda, encontré una casa donde pude cuidar a una señora mayor llamada Magdalena, estaba delicada de salud con un cáncer en los huesos: no habían pasado tres meses de estar trabajando, cuando falleció.

EVC: ¿Qué hiciste luego?

AR: Me afectó que la señora se hubiese muerto, fueron días que no sabía qué hacer, porque tuve que empezar de nuevo a buscar trabajo. Días después, habilitaron el PEP y pude obtenerlo, fue una ayuda, pero nunca suficiente por la poca experiencia que tenía en Colombia.

Encontré un trabajo como auxiliar de cocina en el Norte de la ciudad, vivía en Kennedy, pasaba horas en el tráfico diariamente para poder llegar a tiempo. Bogotá está muy sectorizada y es difícil su movilidad. En ese tiempo, conseguí una pareja con quien viví en Prado Veraniego y para mí fue más fácil. Luego de unos meses, el restaurante donde trabajaba cerró por problemas financieros.

EVC: ¿Cómo ha sido tu último año en Bogotá?

R: Salí embarazada, no supe qué hacer, no tenía un trabajo estable y no contaba con ningún seguro médico para mis consultas médicas. Poco a poco fui ahorrando para todo lo que fue mi embarazo. Mi pareja y yo nos dejamos y fue mucho más difícil, gracias a Dios contaba con la ayuda de mi hermano Danny y me tocó de nuevo mudarme al Sur.

Por estar embarazada no me daban trabajo en ninguna parte, realizaba turnos cuidando a personas, pero nada fijo, fui víctima de algunas humillaciones, pero nunca desistí en mi búsqueda.

EVC: ¿Qué planes tienes para el futuro?

R: Actualmente me desempeño en una empresa de oficios varios, donde pude ingresar luego de haber tenido a mi hijo Luciano Andrés que hoy tiene 1 año de edad.  Me encargo de limpiar casas en distintos lugares que requieran en la empresa, cuento con EPS y beneficios de ley.

EVC: ¿Sientes orgullo cuando dices “Soy venezolana”?

R: Sí, siempre estaré orgullosa de ser venezolana. No me da pena ni vergüenza decirlo.  Lo digo de nuevo en esta entrevista: Soy venezolana.

EVC: ¿Qué aprendizaje te ha dejado la migración?

R: Emigrar me ayudó a valorar la familia, el plato de comida día a día, lo que es tener y no tener. Es duro cuando uno emigra, además consigues personas que ayudan y otras que no. Yo reflexiono sobre lo que teníamos en Venezuela que a veces no se valoran y toca aprender a valorar cuando sales del país.

Haryanna Lagonell Briceño / Periodista

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