Especial de mujeres migrantes venezolanas

• Existen numerosos casos de países desarrollados y en vía de desarrollo que han usado la migración como una estrategia deliberada de crecimiento

El corazón de un migrante venezolano está dividido en agendas paralelas: una para establecerse y echar raíces en su nuevo entorno (integración) y otra para sostener la ilusión del retorno enfocada en la futura reconstrucción de su país.

Aparte de su rol de mamás y trabajadoras, las mujeres venezolanas en Colombia han entendido que son piezas fundamentales del proceso de integración de su comunidad en un país vecino que sienten como hermano. Quieren aportar, sin pensar en banderas o nacionalidad, al propósito común de estar mejor. Sus agendas también están llenas de sueños y esperanza.

De acuerdo con cifras oficiales, más de de 1 700.000 de migrantes venezolanos ya están en nuestro territorio y una gran parte tiene intención de quedarse.  De ellas, el 60 por ciento está en edad y con ganas de trabajar.

A esto se suma una voluntad inquebrantable de buscar un mejor futuro para sus hijos y sus familias, algo que con seguridad le aportará a nuestra sociedad si se lo permitimos y facilitamos.

Dentro de la agenda de integración es necesario pensar más allá de la ayuda humanitaria y concentrar esfuerzos en temas estructurales que no limiten la posibilidad de crecimiento de Colombia y que a su vez impulsen la integración de los migrantes.


Existen numerosos casos de países desarrollados y en vía de desarrollo que han usado la migración como una estrategia deliberada de crecimiento. Algunos han puesto el énfasis en atraer migrantes con alto capital humano, mientras que otros han garantizado los derechos básicos de sus nuevos miembros y han eliminado barreras para que aporten a la sociedad en igualdad de condiciones.

Es urgente aprovechar la ley de migración y fronteras que empezará su debate en los próximos meses en el Congreso para eliminar barreras y sobrecostos al trabajo, principal mecanismo de integración económica que le haría mucho bien a migrantes y empresarios por igual.  Y aquí juegan un papel fundamental las mujeres venezolanas con su avanzada de liderazgo para la integración.

Colombia también debe hacer más incluyente el sistema educativo, pieza fundamental de la integración social y política, y más flexible el esquema migratorio, con menos trámites y costos que le harían la vida infinitamente mejor a los migrantes y serían un gran paso en contra de la corrupción de la cual son presa millones de personas en condición de extrema vulnerabilidad.

El Venezolano Colombia/Migra Venezuela

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